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Nuevo impuesto a la gasolina y diesel II.

MIÉRCOLES 5 DE DICIEMBRE 2007

En el programa anterior mencioné 2 cosas que quedaron pendientes.
1) Que si bien nuestro Querido y Gran País (llamado así sólo porque es nuestro); aunque pequeño y sin significancia económica en el concierto de las Naciones) no tiene posibilidad alguna en la fijación del precio internacional (o más bien de los precios internacionales) del petróleo y derivados, mucho podemos hacer y 2)- que el nuevo impuesto del 10% a la gasolina y diesel, es una de las peores sugerencias que pudieron hacer al Ejecutivo.
Trataré de terminar de razonarlas en estos programas de Aclarando Conceptos.
Al contestar la primera, si bien no podemos influir en los precios internacionales del petróleo y derivados, si podemos racionalizar su importación, transformación, venta y consumo en nuestro País.
1- En primer lugar y lo hemos repetido e inexplicablemente, no nos entienden, (o como dice el refrán: no hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere oír), el precio del crudo de referencia debería ser el crudo que se importa, no usar el WTI que es el más caro del mundo y que de allí no procede. La mayoría de petróleo y derivados provienen de Suramérica, especialmente Venezuela; y de México, con precios considerablemente más bajos que el crudo de referencia, que se usa para fijar costos y precios.
Como un ejemplo. El 13 de Noviembre 2007, el crudo Brent de Londres se cotizaba el barril a $92.08; el West Texas Intermediate de los Estados Unidos a $95.93 mientras el de Venezuela se cotizaba a $83.53, esto es más de $12 menos. Traer crudo de Venezuela y poner de referencia un crudo más caro, que no se trae, distorsiona los márgenes de ganancia, los costos, los precios de venta y hasta los impuestos de la renta. Esto naturalmente encarece aún más los productos obtenidos. El precio de referencia debe estar basado en el precio del petróleo comprado. Si se compra a Venezuela, México y Ecuador, con precios sustancialmente más bajos, deben utilizarse éstos como crudos de referencia. Igual que con los derivados.
2- Liberando la importación de petróleo y derivados en el Gobierno de Cristiani, se perdió la oportunidad de un “señoriaje” por la importación centralizada. La liberación de los combustibles, sacrificó ingresos al Estado que podrían servir para abaratar los precios, o para realizar obras sociales.
3- Fuera de ello, al declarar pérdidas las compañías, o ganancias irrisorias, el impuesto de Renta es cero o mínimo, e incluso el Ministerio de Hacienda tiene que estar devolviendo total o parcialmente el pago a cuentas, recibido. O sea, que el ingreso tributario para el Ministerio de Hacienda de Renta, de las petroleras es negativo o insuficiente. Hay que devolverles todo o parte del impuesto retenido y no se recibe nada nuevo.
4- No hay duda que el Gobierno Salvadoreño, aún de acuerdo a una filosofía liberal de la Economía; no puede fomentar o permitir una total libertad de precios, cuando la Ley de la libre competencia no está actuando en su justa dimensión y la Ley de la oferta y la demanda se ve en alguna forma menoscabada por un claro cártel Oligopólico.
Debe abrir el mercado, fomentar la competencia real y negociar con las transnacionales existentes.
5- Debe tratar de que el precio baje para provecho del consumidor y de recibir impuestos sobre renta positivos, así no tendría necesidad de aumentar aún más los impuestos a la gasolina y diesel.
6- Fuero de ello es necesaria en nuestro País una completa refinación de petróleo. Se dispone de una refinería que produce, con una calidad excelente, pero reducida únicamente a una política consumista de quemar combustibles (gasolinas, Kerosene, diesel, fuel-oil, gas licuado, aceites lubricantes y últimamente asfalto). El Salvador, necesita entrar en la Petroquímica. Ampliando la infraestructura existente, instalando unidades de estabilización del crudo y reformado de la Nafta, para producir más gas, se podría producir toda una serie de derivados petroquímicos, en una política definida y planificada de prioridades y secuencias.
7- El primer paso seria la producción de abonos nitrogenados. Debido a su alto consumo y enorme carga financiera nacional, la fabricación de abonos nitrogenados en nuestro País es indispensable, lo cual fácilmente puede obtenerse con el gas de la refinería + aire.
Luego podríamos continuar con un desarrollo petroquímico adicional, con una enorme cantidad de productos químicos diversos.
8- La escalada de los precios, no será el único problema a lidiar permanentemente; sino también la capacidad crediticia. Como las Transnacionales importan el petróleo y derivados, ellos financian sus importaciones. Si la importación se centraliza, fuera del señoriaje mencionado antes que el Estado ganaría, podríamos buscar nuevas fuentes de financiamiento de la factura petrolera, para largo plazo y bajo interés, que resolvería inmediatamente nuestro problema de la balanza de pagos; lo cual es ofrecido no sólo por Venezuela, sino también por otros países petroleros, que sería importante investigar y contactar.
Tenemos que pensar en función del País. Y el petróleo, en lugar de ser una carga podría coadyuvar al desarrollo estratégico de nuestro País.
Claro, la solución más fácil es gravar con más impuestos al pueblo (y no sólo a los que tienen automóvil, sino que a todos) a través de los impuestos en cascada. Controlando inicialmente a las petroleras y planificando una política Nacional de Combustibles a Mediano Plazo; no había necesidad de nuevos impuestos…pero aún existiendo esa necesidad, se aplicó en el producto menos indicado, como terminaremos de explicar en los 2 próximos programas, si Dios nos lo permite.