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Evidente fracaso migratorio.

Miércoles 4 de Julio 2007

El 29 de Julio de 2007 los medios locales anunciaban masivamente que había fracasado el nuevo intento de reforma migratoria en los Estados Unidos, dejando en una inseguridad ratificada, a 12 millones de indocumentados.

Específicamente en la portada de la Prensa Gráfica se leía: Muere la reforma migratoria. y en la siguiente página: Reforma fracasa de nuevo. Y luego se afirmaba: El motivo de la muerte prematura, las elecciones presidenciales de 2008, en la que de paso también se elegirá una tercera parte del Senado. Con la elección tan cerca, el Congreso no está dispuesto a retomar el asunto, controversial y en gran medida impopular, para la mayoría de los electores estadounidenses.

Bush y su Gabinete apoyaron la reforma, porque ellos no competirán en las próximas elecciones.

El senador republicano Jeff Sessions, uno de los más fervientes opositores al proyecto afirmó tajantemente: “Esta es una victoria del pueblo americano”.

No hay duda que los Estados Unidos es una nación de inmigrantes. Entonces ¿Por qué el tremendo sentimiento anti-inmigrante que se nota con respecto a la inmigración latinoamericana?

A pesar que el racismo y la esclavitud fueron hace tiempo superados en los Estados Unidos y que la política de segregación racial, que se mantenían en los Estados del Sur, fue federalmente abolida, un sentimiento “racista” se mantiene todavía en un gran porcentaje de la población blanca de origen europeo en los Estados Unidos; y si bien oficialmente censurado, se mantiene en muchos sentimientos individuales, que juntos hacen conciencia colectiva.

En alguna forma un sentimiento de que lo “europeo” es superior, se mantiene incluso en nuestros países latinoamericanos, influidos por la corriente del positivismo francés, que clasifica lo europeo como sinónimo de progreso, donde considera lo blanco europeo por un lado y por el otro, a todos los demás.

En nuestro país en la década de los 30 se prohibía la entrada de negros, chinos y árabes, y no se decía nada de europeos. Incluso todavía en la ley de migración se estipula la raza a la que pertenece el extranjero.

En tiempos de la colonia, en nuestro País se estratificó la sociedad: Ciudades de blancos; ciudades de indios y mestizos, ciudades de negros y mulatos; que posteriormente vinieron a nuestro país, para trabajar en el cultivo del añil y se establecieron en las llamadas “rancherías”.

Todavía nos afanamos de nuestro porcentaje blanco y manifestamos que en nuestro país no vinieron negros…. La sangre negra se encuentra inmersa y diluida en un buen porcentaje de la población salvadoreña; y a veces, su carácter recesivo se vuelve dominante, en ciertos individuos.

…. Es de aclarar que la mezcla es conveniente por la diversidad de los genes….

Y en Estados Unidos, el indio fue prácticamente arrasado. Con la invención de la locomotora y la ametralladora, y la extinción del búfalo salvaje, base principal de su subsistencia, el indio se le diezmó y su presencia casi sólo se ve en las reservaciones.

Y al negro se le trajo esclavo y a pesar que ahora se le respeta por sus luchas reivindicativas permanentes, el sentimiento racista ha sido una constante denominación, si bien ahora restringido públicamente.

A pesar de la eliminación de la esclavitud, las Leyes de Jim Crow, un sistema legal de segregación racial vigente en el Sur de los Estados Unidos desde 1890 hasta casi llegar a 1970, dictadas por el Congreso de los Estados Unidos, que durante la reconstrucción de la nación, después de la Guerra Civil, había aprobado medidas de libertad social, económica y legal para los negros, comenzó a retractarse. El Gobierno Federal retiró sus tropas del Sur permitiendo el restablecimiento del dominio blanco.

En el caso “Plessy contra Ferguson” el Tribunal Supremo de Estados Unidos permitió la segregación racial total.

En 1915, la película “El Nacimiento de una Nación” mencionaba una frase de “una historia del pueblo americano”: “al fin surgió de la noche a la mañana un gran Ku Klux Klan, un auténtico Imperio del Sur, para proteger al país sureño. Su autor, Woodrow Wilson, Presidente de los Estados Unidos de América”.

En los años 1920, el Klan reactivado, aseguraba tener 8 millones de miembros, entre ellos Warren G. Harding, Presidente de los Estados Unidos.

…El clan se extendía por todos los Estados Unidos, aunque con preeminencia en el Sur y su objetivo racista negativo, incluía: negros, católicos, judíos, comunistas, unionistas, inmigrantes y “otros perturbadores del status Quo”…

Claro, el Mundo ha progresado y los movimientos como el Ku Klux Klan tan sólo son minoría. Pero a pesar de sentimientos de nobleza que se encuentran en muchos estadounidenses, un sentimiento racista invade el pensamiento de muchos norteamericanos; no sólo de sentirse superiores sino de tener miedo a la gente un tanto diferente y en el caso de latinos no asimilados todavía, bastante diferentes y de alta reproducción….

Los salvadoreños son en su gran mayoría pro-norteamericanos y aún los que gritan consignas contra el imperialismo yanqui; no dejan de admirarlo y envidiarlo.

Al año de nuestra independencia de España y de oponerse radicalmente al deseo guatemalteco de la unión con México; una delegación salvadoreña de alto nivel, sin vacilación, aunque con fallida esperanza, pedía unirse a los Estados Unidos; traducido: Que E.U. nos anexara. Muchos siguen añorando ser Colonia.

Otros sin embargo son obligados a huir…si en realidad no nos quieren en otras partes, mucho menos en los Estados Unidos, porque no empezamos a querernos nosotros mismos, o al menos, empezar a dejar de odiarnos; a la par de elevar nuestro auto-estima, dejando a un lado supuestas inferioridades.

Solo con un desarrollo local adecuado; estaríamos compensando la disminución del flujo migratorio hacia los Estados Unidos, que si bien no se cerrará definitivamente; cada día será más difícil, para nuevos inmigrantes.

El Salvador es parte de América ¿Porqué no ofrecer a nuestros conciudadanos el sueño americano aquí en nuestro país?

Deportaciones y delincuencia.

MARTES, 3 DE JULIO DE 2007.

Deportaciones y Delincuencia.

El día viernes 29 de junio del 2007 en la Prensa Gráfica, considerado como el tema del día, se informaba que 10,362 es la cifra de salvadoreños deportados en lo que va del año; y que el Gobierno de Estados Unidos advirtió que tras el fracaso de la reforma migratoria, las redadas seguirán.

En octubre del 2006, se decía: Estados Unidos expulsa a 9 mil salvadoreños. La cifra se ha incrementado 26.4% respecto de 2005.

Si al 28 de junio del 2007 van 10,362, esto significa que la cantidad llegará a final del año a más de 20,000. Un aumento del 66% sobre el 2006 y del 100% sobre el 2005.

Dos son los problemas presentados: El primero es que el flujo de salvadoreños inmigrantes a los Estados Unidos, no se detendrá, y aunque las nuevas trabas lo desalienten, las condiciones de vida disminuidas y el desempleo aumentado lo forzarán a emigrar, aunque las deportaciones aumenten. El segundo, más complicado, es que muchos deportados han cometido delitos, que van desde asaltos hasta incluso asesinatos. Y lo que es peor: Según declaraciones gubernamentales “por ahora El Salvador no puede hacer nada contra estas últimas personas y quedan libres”.

¿Hasta cuándo?

…Esta es la hora del desafío y la batalla mundial que se realiza en todos los países, tiene por objetivo en el mediano plazo, la permanencia o desaparecimiento como nación.

El mundo busca su re-acomodamiento en este complejo y nuevo que es el mundo de hoy, en proceso de globalización voluntaria o forzada. Todos los valores que parecen sólidos y estables (naciones, países, idiomas, sistemas, religiones, culturas, tradiciones) están señalados y no sabemos que quedará vivo y que quedará muerto.

¿Seremos viables? Dependerá de las acciones que tomemos hoy, para gracia o desgracia de las generaciones futuras.

¿Estaremos en la lista de lo obsoleto o estaremos en la lista de las realidades mantenidas o las novedades proclamadas?...

Tenemos una realidad: En Estados Unidos ya no nos quieren. Aún los políticos que están con nosotros, no se atreven a manifestarlo, por no perder votos. El choque de civilizaciones; sea real o imaginario, que en los círculos del poder económico y político de las grandes potencias se considera, es en Europa contra lo musulmán y africano; y en los Estados Unidos, contra lo católico y latinoamericano. Los muros seguirán creciendo, tanto física como mentalmente. Y aunque el muro responde aparentemente a la política de seguridad del actual gobierno de Estados Unidos; en la práctica es al temor de lo diferente; lo latinoamericano: ¡Son ya tantos adentro y tantos más afuera!

¡Y son tan diferentes y no cambian y se reproducen tan rápido!

…Nuestros países: Los Estados desunidos de América, deben comprender, que la relación con los Estados Unidos tiene que ser la del buen vecino, no la de huéspedes en su casa, al menos no incrementándose más y más…

Los 1,200 Km. de la muralla pendiente de construirse que se suman a los cientos ya construidos, se unirán a los otros tantos que están por venir, para completar los más de 3,000 Km. de frontera con México. (Será así la segunda muralla, tan sólo superados por la Gran Muralla China, entre China y Mongolia, de más de 5,000 Km.).

Pero los muros también son mentales. Ejemplos se encuentran por millares.

¿Y qué hacemos mientras tanto? Nada.

¿Y que podemos hacer para cambiar la mentalidad del americano blanco? Casi nada.

¿Y qué podemos hacer en nuestros países? Mucho.

Podemos planificar una política de desarrollo integral de nuestro país; que fomente el empleo y busque el bienestar de las grandes mayorías, que sería fácil de implementar, si existiera la buena voluntad. Debemos comprender que el “sueño americano” es buscado por nuestros conciudadanos, porque en nuestro país y en muchos países de América latina, ya no se sueña. Se tienen pesadillas.

Las malas políticas de desarrollo generan desempleo. Ese se compensa con válvulas de escape. ...En nuestro país son 2: Comercio informal y emigración. Si la emigración no depende de nosotros; al menos el comercio informal debe ser tolerado, mientras el Estado no le de a sus ciudadanos desempleados una alternativa

El otro problema lo constituye la deportación de delincuentes mayores. Solamente en lo que va del año son miles los deportados que vienen con antecedentes penales por los delitos de tráfico y comercio de drogas, asaltos, violencia familiar, agresiones sexuales, asesinatos, secuestros, prostitución, relación con pandillas, etc.

El problema se agudiza porque los delincuentes en Estados Unidos aprenden nuevas técnicas, y vienen mejor preparados, pero para el crimen. Y no vienen a formar partes de bandas; sino que a formar nuevas y dirigirlas; multiplicando su número.

Hasta hace algunos meses se formó un grupo técnico entre ambas naciones, para elaborar un Tratado de Ejecución de Sentencias Penales (TESP) entre El Salvador y Estados Unidos, que todavía no funciona. Al menos se pretende empezar a gatear, cuando los delincuentes “importados” son ya corredores experimentados.

El Gobierno de la República, especialmente a través de Casa Presidencial y el Ministerio de Relaciones Exteriores, tiene que pedir al Gobierno estadounidense el cese de las deportaciones de individuos convictos o señalados con delitos mayores, mientras el tratado para el cumplimiento de las penas en nuestro país no esté funcionando. Para algo somos amigos de los Estados Unidos, o no?...

Fuera de ello el Gobierno salvadoreño no debe estar esperanzado en una emigración continua, masiva y permanente hacia los Estados Unidos y deberá buscar las medidas alternativas locales en el próximo futuro.

En el próximo programa continuaremos este tema, si Dios nos lo permite.

Crisis de alcance social.

Lunes 02 de Julio de 2007

“Nuestro mundo atraviesa una crisis de alcance radical; una crisis de la economía mundial, de la ecología mundial, de la política mundial. Por doquier se lamenta la ausencia de una visión global, una alarmante acumulación de problemas sin resolver, una parálisis política, la mediocridad de los dirigentes políticos, tan carentes de perspicacia como de visión de futuro; la incapacidad, la corrupción y, en general, faltos de interés por el bien común. Demasiadas respuestas anticuadas para nuevos retos.

Cientos de millones de personas, cada día más, padecen en nuestro planeta el desempleo, la destrucción de las familias, la pobreza y el hambre. La esperanza de una paz duradera entre los pueblos se desvanece progresivamente. Las tensiones de género y las generaciones, han alcanzado dimensiones inquietantes. Los niños mueren, asesinan y son asesinados. Cada vez se ven mas Estados sacudidos por casos de corrupción política y económica. La convivencia pacífica en nuestras ciudades se hace más y más difícil por los conflictos sociales, raciales y étnicos, por el abuso de la droga, por el crimen organizado, incluso por la anarquía. Hasta los vecinos viven a menudo angustiados. Nuestro planeta sigue siendo saqueado sin miramientos. Nos amenaza la quiebra de los ecosistemas”.

Fuera de ello, la Humanidad ha desarrollado un proceso material espectacular, pero carente de bases morales. El ansia de dominio y de sometimiento se extiende sobre la faz de la tierra.

¿Somos seres racionales? Talvez somos, pero dentro de esa tendencia al enfrentamiento de los opuestos: irracionalmente racionales. La humanidad dispone de un máximo poder, pero al mismo tiempo, se vislumbra un futuro de retroceso.

Lin Yutang lo decía: El máximo de poder es el inicio de la decadencia. Y Fray Luis de León afirmaba: Para hacer el mal cualquiera es poderoso.

León Tolstoi, con esa sabiduría semi-oriental de la Rusia Antigua, buscaba atenuar el concepto al afirmar: Que es más fácil hacer leyes que gobernar.

“La humanidad dispone hoy de suficientes recursos económicos, culturales y espirituales como para instaurar un mejor orden mundial. A pesar de ello, una serie de tensiones étnicas, nacionalistas, sociales, económicas y religiosas, antiguas y modernas, ponen en peligro la construcción pacífica de un mundo mejor. Nuestra época, ciertamente, ha experimentado un progreso científico y técnico sin precedentes. Pero también es un hecho innegable que, a lo largo y ancho del mundo, la pobreza, el hambre, la mortandad infantil, el paro, el empobrecimiento y la destrucción de la Naturaleza no han decrecido sino que por el contrario han seguido aumentando. Muchos pueblos están amenazados por la ruina económica, el desmantelamiento social, la marginación política, la catástrofe ecológica, o la quiebra nacional.

En tan dinámica situación mundial, a la Humanidad no le bastan los programas y las actuaciones de carácter político. Necesita ante todo una visión de la convivencia pacífica de los distintos pueblos, de los grupos étnicos y éticos y de las religiones, animados por una común responsabilidad para con nuestro planeta Tierra.

Todos los humanos sin excepción somos seres falibles, imperfectos, con límites y deficiencias; pero debemos tratar de cambiar nuestro yo interior, un cambio total de la mente y de nuestro corazón. Eso no es una guerra santa; sino una lucha interior, que es el cambio más importante que debemos lograr. “El mayor desierto para hacerlo florecer está dentro de nosotros mismos.” Lograr así la transformación del – corazón – humano mediante la –conversión- a una nueva actitud de vida, alejándoles del camino equivocado. ¡todo ser humano debe recibir un trato humano! Esto significa que todo ser humano, sin distinción de sexo, edad, raza, clase, color de piel, capacidad intelectual o física, lengua, religión, ideas políticas, nacionalidad o extracción social, posee una dignidad inviolable e inalienable.

Los egoísmos de todo tipo, sean individuales o colectivos, aparezcan en forma de ideología de clase, de racismo, de nacionalismo o de sexismo, son reprobables. Deben condenarse porque le impiden al ser humano ser verdaderamente humano. Los peligros existentes en nuestra sociedad y en el mundo entero, han de ser conjurados por el sentimiento de un destino común y de un respeto incondicional y profundo a la persona humana; más allá de cualquier diferencia de religión, nación, ideología, raza, género, clase social o económica, etc.; de cualquier naturaleza. Hay que reconstruir el mundo para la Humanidad con mayúscula.

No podemos echarle la culpa a otros de nuestros males, mientras permanecemos inactivos y en silencio agobiador. Tenemos que ejercer un trabajo constructivo y creador.

…Aunque los problemas de nuestro país parezcan enormes e insolucionables; no hay nada que no podamos resolver, si hombres y mujeres de buena voluntad, nos proponemos hacer, desde nuestras respectivas trincheras; diferentes, pero complementarias…

Si por nuestro propio carácter y especial iniciativa no nos quieren en otras partes, ¿No sería al menos apropiado empezar a querernos nosotros mismos? ¿O al menos empezar a dejar de odiarnos?...Muchas veces se lucha más por dañar a un tercero que por obtener ganancias o triunfos para nosotros mismos…

Se nos dice que somos el “Varón de Centroamérica”; pero eso es sólo por el artículo masculino. La virilidad de un pueblo no se mide por la soltura de sus instintos; sino por la capacidad creadora, por elevarse por encima de todo trabajo; por dejar de calcar esa cultura prestada de segunda mano; por forjar su propio destino y el de su pueblo. Debemos soñar en ello.

Eleanor Roosvelt lo decía: El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.

Finalmente, independientemente de nuestras creencias, invoquemos al Ser Supremo, el único Dios, al Dios de todo, todos y todas que nos ilumine, nos guíe y nos proteja.

Amén.